sábado, 6 de abril de 2013

Prevención del fracaso escolar



Intervención pedagógica para evitar el fracaso escolar

El fracaso escolar, es un hecho que está latente en nuestro sistema educativo, España encabeza las cifras de fracaso escolar y desempleo juvenil en Europa, sus cifras son muy elevadas, 1 de cada 3 alumnos abandonaron sus estudios sin terminar la educación secundaria obligatoria en 2012.

 Lo cual no afecta únicamente al ámbito educativo, sino que repercute directamente sobre  los aspectos socioculturales, como por ejemplo la posibilidad de aumentar el nivel educativo o el incremento de riesgo de exclusión social de estos alumnos, y económicos, ya que la existencia de este problema conlleva el desaprovechamiento de recursos públicos.

En primer lugar, vamos a definir que es el fracaso escolar:
Es un término que plantea el fracaso como un bajo rendimiento de un alumno en relación a las expectativas que la institución educativa tiene de él partiendo de una serie de parámetros como su edad, su historial escolar, su ubicación en la red escolar y las pautas de calificación de la escuela en la que se integra.

El peso de este concepto puede aumentar si establecemos que el fracaso escolar queda  reducido a una materia determinada. Por ejemplo, puede considerarse que un alumno con dificultades con la lectura y  que no alcanza el nivel óptimo, está padeciendo fracaso escolar.




Es decir, que el fracaso escolar puede definirse como la dificultad del alumno ante un área determinada y que puede repercutir en otros ámbitos o asignaturas.

Sin embargo, con este término nos referimos por lo general a un concepto más extremo: El abandono o la imposibilidad de terminar con el periodo obligatorio (ESO).

Esto quiere decir que existe un gran peso en el abandono escolar por alumnos con una edad inferior a 16 años, edad en la que se tiene la posibilidad de acceder al mercado laboral. Lo que se resumen en un fracaso y abandono escolar prematuro que impide que estos sujetos tengan la posibilidad de concluir sus estudios obligatorios o que dispongan de un trabajo retribuido.



Causas del fracaso escolar:

Los factores que pueden incentivar a un alumno a abandonar la escuela son diversos y pueden estar causadas por la misma escuela, otros alumnos/as, docentes y sus respectivas metodologías didácticas, situación social y económica de la familia, inadaptación social de un colectivo, etc.

A continuación vamos a exponer las causas más comunes del fracaso escolar:

Salud:
Los problemas de salud tienen una influencia negativa en el rendimiento escolar. La responsabilidad del tutor en relación a este aspecto, supone:
·         Observar los síntomas de enfermedad.
·         Ajustar la enseñanza y el currículo a las posibilidades y necesidades de todos sus alumnos.

Temperamento: 
Estos son algunos de los elementos influyentes al respecto:
·         Estabilidad e inestabilidad emocional.
·         Animo o depresión.
·         La fluidez; hay caracteres más fluidos y otros más dispuestos al bloqueo.
·         La capacidad de concentración, de atención, la voluntad.
·         La velocidad psíquica.
·         La seguridad personal, autoestima.

Capacidad del alumno: 
El problema puede radicar en que el niño tenga dificultades de aprendizaje o baja capacidad intelectual

El caso opuesto también puede conllevar fracaso escolar; hay niños con altas capacidades que pueden no ver satisfechas sus necesidades en el colegio (contenidos que se les quedan muy bajos, aburrimiento, intereses diferentes). 




Hábitos de estudio:

Falta de constancia en el estudio, inexistencia de un espacio adaptado que evite las distracciones y que pueda ser controlado por un adulto, técnicas o bases para estudiar correctamente aprovechando el tiempo que se pasa frente al libro, hábitos inadecuados en los que la familia no se implica (por diversos motivos, como la falta de tiempo o de conocimientos que impiden ayudar con los deberes de casa).

Además es necesario estudiar a diario, convirtiéndolo en una rutina, y evitando dejarlo todo para el día anterior del examen.






Causas afectivas y emocionales:
·         La perseverancia y el esfuerzo en una tarea determinada.
·         La pasión, que puede ser motivadora o por el contrario, generar una sobreexitación contraproducente (hiperactividad).
·         El nivel de aspiración, ya que el rendimiento puede estar determinado por la autoestima y la motivación.

Causas ambientales:
Dentro de las causas ajenas al individuo, se incluye el método, la desproporción de los deberes impuestos fuera del horario escolar, la sobrecarga de trabajo y responsabilidades, etc.
Otras causas como la fatiga o el estrés de las grandes ciudades, también podrían ser consideradas.

Causas sociales:
El ambiente socioeconómico, el ambiente familiar y la dificultad o exigencias de los maestros, son otros factores a tener en cuenta.
Algunas investigaciones han estudiado el fracaso del superdotado, sujetos que parecen presentar a veces rasgos de ansiedad o inseguridad como consecuencia de las exigencias familiares o por la falta de un nivel superior causado por la inexistencia de un diagnóstico.



Señales de alerta del fracaso escolar

Ciertas circunstancias transitorias pueden convertirse en la base de un fracaso escolar si no se detectan a tiempo:

Problemas de salud:
Una pequeña anemia (detectable con un simple análisis de sangre) puede ser el origen de esa apatía que perjudica a su rendimiento. Una pérdida auditiva o algún defecto en la visión, si no se corrigen a tiempo, les pueden hacer ir cada vez más rezagados.

Conflictos emocionales:

Las etapas de conflictos familiares o personales son perjudiciales para la marcha de los alumnos, esta falta de estabilidad puede provocar un desaprovechamiento  y un bajo rendimiento en el proceso de enseñanza-aprendizaje, en las clases y en las tareas escolares.

Problemas de integración:

A veces, no sentirse aceptado por los compañeros o no tener amigos puede hacer que se retraigan académicamente.

A este problema se le puede añadir la falta de una autoestima baja motivada por complejos como verse gordo, avergonzarse de llevar unas gafas, etc.

Problemas en el lenguaje:

Pueden derivarse por problemas o dificultades en determinados ámbitos:
Como la dificultad por comprender el lenguaje escrito (dislexia), dificultad de representar sonidos en la escritura (disgrafía), dificultad para escribir de modo correcto una lengua (disortografía) o dificultades específicas en el aprendizaje del cálculo (discalculia).





¿Como prevenir el fracaso escolar?

Este problema no solamente debe solucionarse mediante una serie de estrategias de intervención hacia el alumno sino que debe desarrollarse como un tratamiento contra toda una cultura, que debe realizarse no solo en la escuela, sino también en los hogares.
Para prevenir el fracaso escolar es necesario comprometer e implicar a padres, profesores y alumnos, para que puedan luchar y vencer este gran problema de nuestra sociedad partiendo de las competencias que pueden ejercer cada uno de ellos.
Además, por ser múltiples las posibles causas de un fracaso escolar (sociales, políticas, económicas, familiares, educativas, psicológicas, pedagógicas, organizativas, etc.), las prevenciones también deben darse en todos estos sectores.
En primer lugar hay que actuar frente a la aparición de los primeros síntomas (problemas de salud, emocionales, de integración, de lenguaje, etc).
El empleo de una metodología (o varias) será algo decisivo para que todos nuestros alumnos tengan las mismas oportunidades de aprender, ofreciéndoles a todos ellos garantías de éxito.
También tenemos que tener en cuenta otros problemas que quizá no pueden observarse con tanta facilidad como los mencionados anteriormente pero que pueden verse reflejados en malos resultados en las notas, que no deben pasarse por alto.
Como padres y docentes debemos motivar a nuestros alumnos, no únicamente para que aprueben y saquen buenas notas, sino también para que se sientan cómodos en el aula y la escuela y puedan sentirse realizados y plenamente socializados, siendo está etapa decisiva para establecer unas rutinas y hábitos que emplearán a lo largo de su desarrollo y futura trayectoria laboral.


Otro de los métodos de prevención es evitar por todos los medios que los alumnos se sientan clasificados o encasillados en papeles de perdedores, tontos o inferiores. Debemos cuidar su autoestima aunque las notas no sean las esperadas para que no asuman esto como algo habitual y esperado por todos. Es decir, debemos incentivarles a superar sus metas y no aceptarlas.





Algunas de las medidas generales de prevención contra el fracaso escolar que debemos adoptar son:

- Actividades de recuperación.
- Actividades extraescolares motivadoras.
- Aprendizajes significativos  y relevantes.
- Fomento de las técnicas de trabajo intelectual
- Orientación escolar.
- Escuela de madres y padres.
- Interés de profesores y padres por los problemas del alumno/hijo.
- Realización de estudios psicopedagógicos.





 Diagnóstico del fracaso escolar:

Cualquier caso de fracaso escolar debe atender a un estudio psicopedagógico cubierto por el centro que debe concluir con un diagnóstico en el que se establezca un programa de intervención o de rehabilitación del alumno, señalando cuales son sus causas y pautas de intervención para solucionar el problema.

El diagnóstico se divide en dos fases:

 1. Información escolar y familiar

Durante la entrevista familiar se pueden obtener datos en los campos de la historia evolutiva, datos relativos al embarazo, parto, nacimiento, crecimiento y estado de salud en general.

En lo relativo al informe escolar, no se trata tanto de las evaluaciones cuantitativas como la opinión que tienen los profesores respecto a: integración en el grupo, reacción frente al medio escolar, rendimiento en relación a la opinión que tienen los profesores de su capacidad, existencia de alguna anomalía específica observada, etc.
2. Exploración psicopedagógica
Nivel mental: interesa conocer el nivel mental del niño para poder descartar un retraso intelectual como causa de la dificultad de aprendizaje.
Exploración del lenguaje: nivel de evolución del lenguaje (vocabulario, estructuración de frases, uso de verbos, etc.), comparación entre el lenguaje espontáneo y el repetitivo, alteraciones (dislalias e inversiones).
Exploración del nivel pedagógico: es de vital importancia el estudio de los niveles adquiridos en las materias básicas. Interesa conocer la madurez gráfica y lectora del niño, el grado que ha alcanzado y las anomalías que presenta.
Exploración perceptivo-motriz: esquema corporal, lateralidad, etc.
Exploración espacio-temporal: se obtienen datos sobre posibles dificultades en la discriminación perceptiva y en la simetría derecha-izquierda, sobre la maduración viso-motora del niño.
Estudio de la personalidad: proporciona una visión completa de toda la problemática del niño.
En conclusión, el abandono o deserción escolar es un hecho que afecta no solo a los alumnos y familias que la padecen, sino también a la cultura y a la sociedad en general, ya que las causas que motivan al alumnado a fracasar en el ámbito educativo no se reducen a su capacidad (o incapacidad) intelectual, puesto que está siendo una victima de un sistema   social, jurídico, económico, educativo, etc. poco organizado y concienciado con la importancia de la educación, que al fin y al cabo es la encargada de formar una sociedad en su conjunto y por tanto una cultura y una mentalidad, más o menos, compartida por este conjunto de personas.
A partir del Informe PISA, en el que Finlandia se encuentra a la cabeza del ranking educativo, podemos obtener cuales son las diferencias entre el sistema educativo finés y el español, averiguando de esta forma las carencias y posibles causas que pueden verse reflejadas en la cifra tan elevada del fracaso escolar español.

Algunos de los hechos más notorios que pueden explicarnos estas diferencias abismales en los resultados de ambos países son los siguientes:

  Desde los 7 hasta los 15 años, los estudiantes finlandeses asisten a 1.605 horas lectivas menos que los españoles. Y mientras en Finlandia los deberes en casa les ocupan media hora diaria, en España los alumnos trabajan con tareas escolares alrededor de 2 horas cada día en el hogar. 

Gratuidad absoluta

El Estado finlandés invierte en la formación obligatoria de sus estudiantes 40.866 euros, 5.711 más que el español. La gratuidad de la enseñanza obligatoria en el sistema finlandés es absoluta e incluye, no sólo los salarios de los profesores, sino todo tipo de material escolar, desde los libros hasta los lápices. La total financiación alcanza también a los escasos centros privados que existen.

Profesores especializados

La buena formación técnica y humana de los profesores garantiza unos excelentes resultados. Para dar clases se les exige una titulación universitaria de carácter superior. Ser maestro de Primaria requiere 6 años de carrera universitaria. Además, el hecho diferencial básico con respecto a otros países es que un profesor finlandés debe tener una formación dirigida, no sólo a poseer unos perfectos conocimientos de la materia que imparten, sino también a ser unos expertos en Pedagogía. 

Solidaridad vs. competitividad

Otra de las peculiaridades, casi única en Europa, es la extrema generosidad que caracteriza a los estudiantes finlandeses: Se trata de una de las claves de la equidad del sistema educativo en Finlandia. Una labor conjunta de padres y profesores que se esmeran por enseñar a sus hijos y alumnos que lo más importante no son los resultados espectaculares, el éxito individual o el agravio comparativo, sino la solidaridad hacia sus compañeros y el éxito colectivo. De hecho, las diferencias en las puntuaciones son muy escasas entre los mejores y los peores alumnos finlandeses.

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